Qué hacen las empresas (o deberían hacer) para tener empleados felices

“El dinero no da la felicidad, pero ayuda” , una verdad enorme, pero también es verdad que en la vida y en el trabajo, “no todo es dinero”.

Obviamente todos trabajamos por dinero, o casi todos, algunos incluso disfrutan con ello ( 🙂 ), pero a día de hoy no es lo único que nos ata a una empresa. Si podemos elegir (aún hay perfiles que pueden permitírselo) valoraremos algo más que la oferta monetaria al optar a un nuevo puesto, y si nos llega una oferta económicamente tentadora, valoraremos si es mejor lo nuevo o lo que ya tenemos a pesar del salto salarial.

En estas decisiones, entra cada vez más en juego lo que se conoce como salario emocional, esto es, todas aquellas ventajas de las que se beneficia el empleado más allá de lo puramente económico. Las empresas son conscientes de esto y el salario emocional tiene cada vez mayor peso, tanto a la hora de reclutar como a la hora de retener profesionales.

¿Qué puede convencer a quedarse a un empleado que tiene una oferta sobre la mesa que supera su salario actual?

¿Qué puede hacer que un candidato nos considere a pesar de que no le ofrecemos una cifra significativamente superior a su salario actual?

Aquí recojo algunas (que no todas) de esas ventajas que podemos calificar como salario emocional.

Flexibilidad

La flexibilidad puede ofrecerse de muchas maneras, quizás no todas puedan aplicarse a la vez, pero seguro que cada empresa puede lograr un grado de flexibilidad que beneficiará a sus empleados.

  • Horario de entrada y salida, permitiendo un margen entre una y dos horas.
  • Jornada intensiva en la que el almuerzo no se convierta en una o dos horas obligatorias, por ejemplo permitiendo hacer jornadas intensivas. Si para el empleado no es necesario dedicar más de 15-20 minutos a la comida, ¿por qué se le obliga a consumir su hora o dos horas?
  • Trabajo en remoto o teletrabajo uno o varios días a la semana, muchos trabajos lo permiten por su condición, pero aún hay reticencia y falta de confianza en el empleado aunque poco a poco vamos superando las fases de los “equipos piloto de teletrabajo” y se están implementando a nivel general, será por algo…

Este tipo de políticas permitirán ajustar horarios familiares o resolver incidencias personales puntuales evitando la ausencia del empleado el día completo. En empresas que ya han probado estos sistemas, está comprobado un menor absentismo y una mayor productividad de la jornada.

Desarrollo

Es cierto que no todo el mundo es igual, pero un empleado motivado, con potencial y talento, no va a buscar un puesto para toda la vida que no le aporte un crecimiento. Al menos en una primera etapa profesional, los empleados van a buscar oportunidades que les lleven a subir escalones en la actual empresa o en otras. El empleado se verá motivado si tiene retos, si aprende.

  • Al tratarse de una inversión, la formación continua es un reflejo de que el empleado es importante en la empresa, es una apuesta por él. Un empleado siempre valorará positivamente que se le ofrezca formación (acorde a sus deseos de crecimiento profesional) tanto técnica como de habilidades.
  • Para que un empleado vea futuro en la empresa deberá conocer qué se espera de él en próximo años, qué margen de crecimiento tendrá, cuántos escalones podrá subir y qué le espera en cada uno de ellos a nivel de trabajo, responsabilidades y salario. Es decir, un plan de desarrollo profesional.
Familia

Cada vez más, el empleado no mira solo por lo que le repercute directamente, todo aquello que afecte a su familia (o pueda afectarle a su futura familia) será un factor muy a considerar. Hablamos de temas como inclusión de familiares (hijos o cónyuges) en seguros médicos, ayudas escolares, cheques guardería, ahorro o subvenciones en gastos del hogar, ayudas por enfermedad… Este tipo de ayudas puede ser muy variada, pero el resumen de esta idea es que las empresas tienen que mirar más allá del empleado y llegar hasta sus familias como reclamo para captar o retener.

Beneficios sociales

Algunos de los puntos que estamos viendo podrían incluirse en temas de beneficios sociales, como es el anterior caso mencionado de seguro médico o cheques guarderías. En general, beneficios sociales serán todos aquellos que cubren gastos que el empleado no hubiera podido abordar por sí mismo o le supondría un impacto considerable en su salario.

Hablamos de seguros médicos, dentales, plantes de pensiones, planes de vida, ayudas para guarderías, disponer de guardería en el centro de trabajo, dietas por desplazamiento, descuentos o mejoras en servicios de interés, bolsa flexible…

Conciliación

Un empleado, especialmente llegados a una determinada edad en la que se desarrollan planes familiares, mirará cada vez más aquellas políticas que le permitan conciliar la vida profesional y familiar.

  • Temas de flexibilidad (ya sea horaria, intensiva o por teletrabajo) permitirán ajustar agendas familiares.
  • Posibilidad de compartir la baja de maternidad / paternidad o incluso poder contar con facilidades para unir vacaciones a esta baja.
  • Contar con ayuda o flexibilidad en caso de tener cargas familiares imprevistas, como enfermedades graves.

Compromiso social

Una empresa con una RSC activa es motivo de orgullo para muchos empleados, especialmente a aquellos que ya tienen una inquietud solidaria.

La empresa puede tener políticas de ayuda directa hacia determinados colectivos menos favorecidos, el empleado, habitualmente, valorará este esfuerzo a nivel colectivo; pero también puede actuar poniendo a disposición de los empleados los medios suficientes para facilitar que estos puedan desarrollar por sí mismos acciones de ayuda a la sociedad, por ejemplo facilitando la relación con ONGs, lanzando campañas de ayuda en periodos de navidad, activando campañas puntuales por situaciones como pueda ser una catástrofe natural a un colectivo determinado… cualquier cosa que permita al empleado ayudar y la empresa le facilite el hacerlo.

Buen ambiente

En general, todo empleado buscará un entorno de trabajo que considere “buen ambiente”. Esta consideración tiene un componente subjetivo, cada uno tendrá su concepto de “buen ambiente”, pero la compañía debe establecer sus líneas generales de lo que entiende como buen ambiente de trabajo para realizar las acciones necesarias encaminadas a lograrlo. Un buen ambiente de trabajo puede crearse fomentando una buena comunicación horizontal y vertical, un entorno en el que el empleado se sienta escuchado, convocando encuentros entre empleados fuera del trabajo, cuidando las relaciones entre empleados y sus responsables…

Los empleados cambian, las empresas cambian

Por suerte, las empresas cambian cada vez más para adaptarse a las demandas de los empleados, esforzándose por retenerlos y captarlos con valores y acciones más allá del sueldo.

Empleados felices serán empleados más comprometidos, más productivos con su trabajo y sus objetivos, serán recomendadores hacia otros, mantendrán el optimismo y la moral alta…

El coste de rotación de personal o de empleados insatisfechos es alto, se dan periodos de puesto vacante, se multiplican los periodos e inversiones en formación, pérdida de conocimiento y experiencia, reducción de la productividad, desánimo en el desarrollo del trabajo, errores y baja calidad… En muchos casos, estos costes son subestimados por las empresas. Gran error.

Las empresas con más futuro son aquellas que tienen empleados felices.

Imagen: quietrev.com

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