5 cosas a tener en cuenta para ayudar al éxito de tu producto

Hay innumerables factores, teorías y prácticas que contribuirán a que un producto pueda ser un éxito, o al menos tenga la posibilidad de serlo. Innumerables porque depende de a quién leas, escuches o estudies… Siempre hay algo ligeramente diferente que lo convierte en “nuevo”. La realidad es que ningún factor será 100% garantía de éxito, pero la combinación de algunos de ellos puede permitirte, al menos, intentarlo.

En mi experiencia hemos tropezado varias veces con la misma piedra, por eso, de entre los factores posibles, tengo algunos indispensables.

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1. Alcanza el MVP (¡rápido!)

Esto es un MUST con todas sus letras, en mayúscula y negrita. El producto tiene que ser un Minimum Viable Product, o mínimo deseable, o mínimo comercializable… llámale cómo quieras, pero el objetivo es el mismo: que el producto lo esté suficientemente terminado como para que sea cumpla su objetivo, que el usuario lo perciba como es y lo desee. Y el factor “deseo” es muy importante. Por muy terminado que esté, si no despierta deseo el fracaso será muy probable. Este MVP también tiene que ir unido a la idea de rapidez. Si tienes una idea, créala rápido. Si tienes una mejora en tu producto, impleméntala rápido. El tiempo, hoy en día, es un valor que no puedes descuidar. La diferencia entre que el éxito sea tuyo o de otro que va en tu misma dirección, es cuestión de tu velocidad para lanzar el MVP. Se el primero, o el segundo, pero no el tercero. En este línea lee sobre Lean Startup.

2. Ten claro a quién vendes

¿Sabes a quién te diriges? Sin esto estamos abocados al fracaso. Es lo primero que hay que tener claro antes de empezar a planificar cualquier otra acción posterior y no dar palos de ciego: marca, imagen, plan de marketing, plan de comercialización… ¿Hay público para ti? ¿Lo tienes identificado? ¿Tienes un nicho de mercado y usuarios a los que dirigirte? ¿Eres capaz de hacer llegar el mensaje y el producto a tu target? Tan fundamental es identificar a tu target como saber llegar hasta él.

Una conocida marca de cerveza lanzó un producto con un packaging con aspecto de vino (botella de 0,75cl) pero siendo en realidad cerveza artesana, con un precio que rondaba más precio de vino (barato) que de cerveza exclusiva. En algunos supermercados, guiados por su aspectos, era ubicada en las baldas de cerveza junto a las litronas (bebida low cost). Imposible conectar producto-cliente objetivo.

3. ¿Cubres una necesidad?

Y si no la cubres, ¿eres capaz de crearla para luego cubrirla? Es cierto que vivimos en la era del consumismo, pero todo consumo sigue respondiendo al deseo de cubrir una necesidad (innata o creada). Como en la pirámide de Maslow, cuando cubrimos unas necesidades, queremos otra, por eso aunque tengamos un coche que cumpla perfectamente su función, querremos otro más grande, o más bonito, o más moderno; o aunque nuestro móvil funcione, a los 2-3 años querremos otro modelo más delgado, más rápido y más pequeño.

Tu producto tiene que cubrir una carencia, hacer la vida más fácil a alguien, solucionar un problema… ¡pero de verdad! Hoy día en que tantos productos son iguales, en que la innovación nos rodea aunque no la veamos, hacer pasar algo por “innovador” cuando no lo es, muy probablemente estará abocado al fracaso. En algún punto, nuestro producto tiene que ser diferenciador, realmente innovador. Nos guiamos por necesidades, ya sean primarias, secundarias, o infundadas por el deseo, ¿por qué caer en vender lo bueno que soy en lugar de transmitir las necesidades que voy a cubrir?

Todos conocemos WhatsApp, ¿no? ¿Quién ha sido capaz de sustituir WhatsApp por otra aplicación similar? No conozco a nadie (miento, creo que una persona) que haya conseguido desvincularse 100% de esta mensajería y cambiarla por otra. Por mucho tema de mayor seguridad, mayor cifrado, mayor número de stickers… la necesidad de comunicarte, sin coste, con todos tus amigos en cualquier momento ya estaba cubierta. Los elementos diferenciados que ofrecen otro tipo de mensajería, no son suficientes para cambiar para la mayoría de los usuarios. Y aunque consigan convencerte a ti, si no convencen al resto de tus amigos, no acabarás cambiando.

4. ¿Te comprarías a ti mismo?

Si la repuesta es ‘no’, tienes un problema. Y tampoco vale “es que no soy el target”. Si fueras el target de tu producto, al cuál en teoría conoces bien, ¿lo comprarías? He conocido gente que ha dicho de su propio producto “la verdad es que yo no lo compraría”, y no porque no encajase realmente en sus necesidades o no fueran target. Si queremos lo mejor para nuestros clientes, hay que ser sincero con nosotros mismos. Si no te comprarías a ti mismo, estás vendiendo humo.

5. No digas lo que no eres

No generes expectativas que no alcanzaras, no prometas cosas que no puedas cumplir a corto plazo. No cumplir las promesas hará que destruyas todo lo que estás trabajando alrededor de tu marca con tus acciones de marketing. Perderás a un cliente y, lo que es peor, lo enfadarás, perderás un prescriptor y, posiblemente, perderás a algún otro por el camino por esta referencia negativa. Habrás perdido dinero, tiempo y dañado tu imagen. Un desastre, ¿verdad? Así que, piensa en todo esto antes de prometer lo que no puedas cumplir.

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Si has tropezado en alguna de estas piedras, espero que aprendieras la lección. Si no, espero que puedas decir que tienes un producto de éxito.

Imagen: Unplash | Alex Wong

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