Cómo la tecnología está cambiando trabajos tradicionales

Hace unos días leía fascinada el caso de la bodega Pago de Carraovejas y su apuesta por la innovación. La bodega invierte un 15% de su presupuesto en mejorar la gestión y producción, lo cual ya dice mucho de la filosofía de empresa. Innovó en el riego controlado por goteo, en la disposición en terrazas del cultivo y en usar la gravedad en la elaboración del vino. Estas innovaciones podríamos considerarlas una evolución natural de los procesos de la agricultura, pero ahora se mezclan con drones, bolígrafos digitales y el análisis de millones de datos que salen de la tierra. Un perfecto ejemplo de cómo coger lo mejor de la tecnología para transformar un negocio y hacerlo crecer hasta duplicar facturación en los últimos años, generando más empleo y manteniendo su producción. Lo dicho, fascinante.

Y no solo en antiguo negocio del vino se apunta a esta transformación. Aquí echo un superficial vistazo a otras formas de trabajar transformadas por la tecnología:

Abogados

Especialmente en ámbito legal anglosajón, la innovación se abre hueco reduciendo costes y agilizando procesos. Ya se utiliza el análisis de la información jurídica de los bufetes para detectar riesgos legales, fortalezas y debilidades en las estrategias del negocio. En Estados Unidos cobra fuerza el asesoramiento low cost, gracias a la reducción de costes legales por la mejora de procedimientos, generando modelos de negocio completamente nuevos. La tecnología también facilita la disponibilidad de servicios jurídicos globales gracias a plataformas con miles de abogados de todo el mundo ofreciendo sus servicios. El próximo reto del sector legal está en dar el salto al big data que permita analizar los grandes volúmenes de datos que se manejan, a la vez que mantienen su exigente nivel de seguridad y confidencialidad.

Educadores

Los ordenadores ya son parte de las aulas en muchos colegios, también los iPads o tablets. Esto ya no nos extraña. El primer reto en la educación creo que pasa por enseñar a los más pequeños a usar la tecnología más allá de los juegos, a buscar información abierta, a utilizar aplicaciones pedagógicas… En educación superior, la tecnología acerca cada vez más la realidad a los estudiantes, ya sean creando entornos basados en la interacción o escenarios casi reales. También la robótica o el 3D se convierten (y se democratizará aún más en poco tiempo) en elementos que facilitarán la educación de forma que nos parecía ciencia ficción hace unos años.

Dos tecnologías tendrán un valor muy significativo: la realidad virtual y la inteligencia artificial. La realidad virtual permite a los alumnos adquirir conocimientos mediante sus propias experiencias, algo más allá de los simuladores que ya permiten aprender tomando decisiones propias. La VR es ya una apuesta firme de marcas como Google, Samsung o Dell. De igual forma, la inteligencia artificial va a ocupar su espacio permitiendo una enseñanza más interactiva y natural, convirtiendo a los “dispositivos inteligentes” en auténticos compañeros de aprendizaje, con especial valor en personas con problemas de atención. El otro gran reto, desde la otra perspectiva, será cómo los propios maestros y profesores serán capaces de utilizar todas estas posibilidades tecnológicas para mejorar la enseñanza.

Médicos

El sector médico también está empezando a ver cómo su forma de trabajar se transforma gracias a la tecnología. Los dispositivos móviles están cambiando la forma de comunicación entre médico-paciente, teniendo más accesibilidad a la información de éste último y ofreciéndole un mejor servicio. Los juegos interactivos se convierten también en elementos que ayudan a la terapia, permitiendo realizar ejercicios de rehabilitación a niños y especialmente a aquellos que tienen problemas respiratorios o cardiovasculares y no pueden someterse a procedimientos tradicionales. Las imágenes digitales están empezando a sustituir los rayos X tradicionales, proporcionando rapidez y disponibilidad de los resultados. Google Glass también está desarrollándose hacia aquellas funcionalidades que mejorarán la radiología y los procesos quirúrgicos.

Deportistas

En el ámbito deportivo, los cambios más significativos vienen de la monitorización gracias a wearables o ropas con sensores: velocidad, ritmo cardíaco, intensidad, respiración… De esta forma, la salud deportiva tiene la posibilidad de actuar de forma preventiva y llevar un control muy exhaustivo de los deportistas de élite.

Pero más allá de esto, que podría ser lo más obvio porque son tecnologías que también han calado ya en los deportistas amateur, aparecen dispositivos como la Babolat Play, la primera raqueta conectada al dispositivo; o la analítica del juego en tenis, PlaySight, que utiliza todos los datos de tu juego para mejorarlo de forma personalizada. Por lo general ideas enfocadas a sacar el máximo rendimiento a la experiencia deportiva y mejorar las capacidades del individuo.

Arquitectos

Los beacons van a cambiar la forma de diseñar y entender la arquitectura. Allí donde el GPS no llega, estarán los beacons monitorizando los interiores, permitiendo triangular espacios, identificar flujos de movimiento o “leer” factores como temperatura o humedad del espacio, gracias a la comunicación de los beacons con otros dispositivos (que bien puede ser nuestro móvil). Los beacons influirán en el diseño y uso de los edificios como el GPS lo hace con el exterior.

La realidad virtual, en sus diferentes variantes como Oculus Rift, Google Glass, Leap Motion o Laser Scanner, también es ya un impacto real en la forma de mostrar la arquitectura, permitiendo proyectar y hacer realidad espacios antes de ejecutarse.

En espacios abiertos, ya sea paisajes o construcción, la posibilidad de hacer mapeos 3D, análisis topográficos o monitorización del terreno, antes de difícil acceso, con el “simple” funcionamiento de drones, abre otra vía de impacto de la tecnología. Lo que antes requería complejos procesos de composiciones de fotografías para recrear un espacio, está haciendo que le uso del drone se dispare en este sector.

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Si miramos alrededor, está claro que ya pocos trabajos son como eran.

Imagen: i.telegraph.co.uk

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