¿Por qué no es lo mismo una tragedia en Bruselas que en Lahore?


Cuando ocurren desgracias como los atentados de Bruselas de hace unos días y acto seguido se produce uno similar en otra ciudad no europea, se desbordan los comentarios haciendo referencia a por qué esa diferencia de cobertura mediática y algunos/as empiezan a darse golpes en el pecho hablando de hipocresía, discriminación a los muertos y demás argumentos, muchas veces demagogos, desde mi punto de vista.

Cansada de esto y como me quema la moral (por la parte que me toca), me he planteado intentar explicar algo básico de primero de Periodismo: por qué una noticia no es igual que otra.

¿Qué es noticia y qué no lo es?

Al igual que cualquier profesión, el Periodismo, aunque a veces no lo parezca porque en este sector todo el mundo opina, también tiene sus procedimientos, sus bases, sus fundamentos, su estudio “detrás”, sus factores a tener en cuenta… Sí, aunque a algunos/as les cueste creerlo (y respetarlo).

Dentro de unos criterios más o menos comunes que sirven de marco de actuación profesional, cada medio establece unos factores que sirven de criterio de selección y unos grados de aplicabilidad de estos factores que se tienen en cuenta a la hora de elegir cada día “lo que es noticia”.

Voy a intentar explicar de forma muy sencillita algunos de ellos, los que más aplicarían en este caso para entender por qué no tiene la misma cobertura una bomba en Bruselas (Bélgica, Europa) que en Lahore (Pakistán, Asia):

Actualidad

Debemos partir de que el hecho se considere “novedoso”, es decir, ha ocurrido en un plazo reciente de tiempo. En este caso, ambos lo cumplen y ambos han tenido su difusión.

Cercanía

Este factor es clave y aquí ya empiezan las diferencias. Al igual que un medio local informa con mayor interés y dedicación de una noticia local, un medio nacional lo hace con noticias nacionales, y en el caso de España y otros países de Europa, también a nivel internacional europeo porque en casos como este se activa una especie de sentimiento de pertenencia a un mismo entorno/comunidad con el que nos sentimos identificados al compatir tantos elementos comunes en la forma de vida. A pesar de vivir en una sociedad globalizada, el factor cercanía es decisivo a la hora de sentirnos afectados por algo. No vives igual una noticia de un asesinato de alguien que vive en tu ciudad que si vive al otro lado de la península; no vives igual un terremoto en tu país, que al otro lado del mundo; no vives igual un accidente de tráfico en una carretera por la que circulas todos los días, que una a 500 kilómetros.

Rareza

Este es otro curioso factor interesante a este caso concreto. Estamos “habituados” (por desgarcia) a recibir noticias de bombardeos, atentados o muertes no naturales de todas partes del mundo; sin embargo, Europa (y también podemos incluir la zona de norteamérica con la que también nos identificamos), no sufre de forma habitual situaciones como esta. La “rareza” también es causa de convertir un hecho en noticioso, en algo anormal que rompe la normalidad. Que sí, que muere gente cada día por conflictos y ojalá no tuviéramos que ver más noticias de ese tipo, pero es algo que en nuestra cabeza “siempre” ha sido así en determinadas zonas y no podemos paralizar cada día las rotativas para darle una amplia cobertura. Necesitaríamos medios y canales permanentemente dedicados a esto.

Consecuencias

Si el hecho puede provocar un desarrollo de nuevas noticias alrededor o a raíz de él, aumenta su valor para pasar a considerarse “noticia”. Atentados en una ciudad europea suponen investigaciones más intensas de lo habitual, situación de emergencia en ciudades que alteran la forma de vida, posibilidades de réplica próximas a nosotros mismos… Un atentado, o incluso una catástrofe natural, en una ciudad que vive conflictos con más frecuencia o de la que ni siquiera conocemos cómo afecta al día a día, la aleja del interés general, de lo que puede considerarse noticia, y no va más allá de ser una referencia informativa porque no va a traer nuevas noticias a raíz de ella.

Intereses económicos

También existen, no lo vamos a negar, es lógico que un medio trate de dar mayor cobertura a aquello que considera que le reporta más lectores. En este caso, precisamente por la localización de ambas situaciones, el lector buscará entender, conocer y asimilar más información sobre lo que ha pasado en Bruselas que en Lahore, donde bastará conocer ciertos detalles o hechos menos profundos: quién lo hizo, cuál ha sido el balance, qué efectos ha tenido… pero no necesitará buscar información en profundidad y al minuto.

Recursos disponibles

Los medios no tienen un corresponsal en todas las ciudades del mundo, sí los tienen en las principales europeas, donde, además, es más fácil desplazarse rápidamente. ¿Qué recursos tiene un medio para cubrir una situación en una ciudad de China? Teletipos, ciudadanos desplazados allí, algún corresponsal de otro medio con el que colabore… Las posibilidades de explotar la información de valor son notablemente menores.

Exclusividad

En una situación cercana, a nivel europeo o de EEUU, por ejemplo, el tener incluso recursos disponibles allí permite sacar información de interés más exclusiva, hacer investigación propia que genere contenido de valor; aprovechar esto es un factor más para decidir dar un mayor espacio a una noticia. En el caso de Bruselas, los enviados allí tienen la posibildiad de relacionarse con colegas de profesión, de contactar con la policía, de encontrar sus fuentes… En un lugar donde la información recibida es “enlatada”, todos los medios contarán con los mismos datos.

Emoción

Como no todo es diferencias, en este punto creo que, aunque el efecto impacto esté más condicionado por la cercanía, no podemos decir lo contrario de que, por desgracia, en ambos casos la situación toca las emociones de las personas.

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Si mezclamos estos factores, junto con otros como tema ideológico, utilidad, personaje relevante, morbo, autoridad… será lo que decidirá en cada medio lo que es noticia o no y el grado de cobertura que dedicarle.

El valor de “elegir” lo que es noticia

Continuamente se dan tragedias en todo el mundo y es imposible parar la programación y hacerse eco de todo con una cobertura como lo la que hay cuando ocurre algo en Europa o en países afines a Europa. No digo con esto que toda vida no valga lo mismo, quede claro que cada vida es única e importante. No se trata de que un pakistaní valga menos que un español o un candiense, no va de defender eso este artículo. No se trata de infravalorar al ser humano porque sí, sino de que todo tiene su contexto y su razón y de que el Periodismo, como otras tantas profesiones (menos cuestionadas), tiene su forma de proceder.

El desgraciado atentado de Lahore, emocionalmente impactante por tratarse en su mayoría de mujeres y niños, ha tenido una amplia información desde el primer momento (yo lo conocí a los pocos minutos en Twitter cuando la información no pasaba de un mero titular pendiente de ampliación) por mucho que algunos/as no lo quieran ver y se les llene la boca contra la profesión; pero la información funciona así, la selección de lo que es noticia y no lo es, de la cobertura que dedicarle, no se puede basar en razones emocionales y únicamente valoraciones personales, viendo las cosas desde la barrera sin entender el por qué de las cosas.

Si has llegado hasta aquí y has querido entender el mensaje, ¿a que al final todo tiene más sentido de lo que parece? A pesar de jugarme un artículo posiblemente “políticamente incorrecto”, si lo he conseguido, me alegra haber descubierto a algunos/as que el Periodismo también tiene su razonamiento y sus criterios a la hora de actuar de una manera u otra. ¿Equivocada en ocasiones? Puede, pero como en todas las profesiones, con su “razón” y “justificación” profesional para tomar las decisiones.

Imagen: nategranzow.com

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