Volver de vacaciones y no morir en el intento

¿Triste? ¿Estresado? ¿Melancólico? ¿Irritable?

Para cambiar esa actitud quizás te ayude tener presente esta frase: “Las vacaciones deben durar solo el tiempo suficiente para que el jefe te extrañe, y no el tiempo suficiente para que él descubra lo bien que le va sin ti” (Jacob Morton)

Sería un problema que lo descubriera, ¿verdad?

Cuando te vas de vacaciones ves lejos la vuelta. Estás feliz de las dos o tres semanas que te esperan. Pero a todos nos llega el momento de volver a ponernos delante del ordenador. Hoy día, aunque tengamos que decirnos a nosotros mismos que somos afortunados de tener un sitio al que volver a trabajar tras las vacaciones, nos cuesta afrontar ese primer día.

Pongamos un poco de nuestra parte. Con predisposición seremos capaces de superar esos primeros días de difícil adaptación para afrontar un nuevo y largo periodo de trabajo.

Permítenos darte unos humildes consejos que me aplico a mi misma (o lo intento).

Tómalo con calma.

Reconozcámoslo, es muy fácil adaptarse al ritmo de las vacaciones, es cuestión de minutos, pero es difícil volver a coger el ritmo de trabajo diario tras varias semanas fuera. No te agobies, proponte el primer día como la pretemporada. Cumple tu horario y vuelve a tomar contacto con tus cosas y tus rutinas.

Dedica unos minutos para organizar tu primera mañana.

Olvídate del ordenador, a veces hay que coger bolígrafo y papel y pararse unos minutos en establecer lo que realmente es necesario hacer. Seguro que al final el día no es tan vertiginoso como parecía.

Prioriza y no pretendas hacer todo el primer día.

Hay cosas que podrán esperar a mañana. Revisa tus correos, vuelve a ponerte al día de temas abiertos y planifica las tareas para los próximos días. No es necesario que estés resolviendo temas desde el primer día. Si los temas han esperado durante tus vacaciones, podrán esperar un día más.

Haz limpieza.

Seguro que el ajetreo de los últimos días antes de irte de vacaciones dejaron un poco de caos en tus carpetas. Haz un repaso para empezar de nuevo con orden. Revisa documentos, reorganiza tus carpetas, ordena tu escritorio… vuelve a convertirlo en tu pequeño ecosistema para los próximos meses.

Reuniones, seguro que pueden esperar.

Intenta no convocar reuniones el primer día. Si has desconectado lo suficiente (como deberías), cualquier decisión necesitará que vuelvas a ponerte al día con los temas. Dedica este día a hacer eso y mañana serás capaz de tomar mejores decisiones.

Vienes con las pilas cargadas, no lo desaproveches.

Has estado desconectado durante varias semanas (¡o deberías haberlo hecho!) así que no te castigues a ti mismo pensando: “estaba mejor en la playa”, o donde quiera que hayas estado. Sabías que las vacaciones tenían un fin, así que no pongas su final como excusa para volver con pesimismo. Las vacaciones no eliminan los problemas de la oficina, sino que debes tomarlas como un paréntesis que te permite recuperar fuerzas para volver a afrontar la rutina diaria.

Además, piensa que ya te falta menos para las próximas vacaciones

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