Construyendo al ADN de la empresa

La Cultura de la Empresa es un tema al que se presta poca atención en nuestras organizaciones, lo que la convierte en un área poco profesionalizada (salvo en grandes corporaciones) quedando en manos de la dirección, departamentos de RRHH y/o Comunicación Interna y algunas otras que pueda tener influencia en la gestión de la compañía. Sin embargo, es algo clave para entender las decisiones, las políticas de contratación y despido, los planes de desarrollo o formación, entre otras muchas cosas.

Podemos definirla como el resultado del conjunto de actitudes, experiencias, creencias o valores, compartidas por un grupo humano que se relaciona en el ámbito concreto y restringido de una organización, institución, corporación, empresa o negocio, y que este grupo humano imprime a la propia organización.

La Cultura se compone de esos elementos que comparte la organización, al margen de procedimientos y políticas, y que la empujan a alcanzar sus objetivos, que a su vez cohesionan e identifican a sus miembros y les alinea en la misma dirección, creando una red de comportamientos, pensamientos y acciones que guían la forma de proceder; estableciendo el marco de actuación de la empresa y creando su seña de distinción.

Ocasionalmente se mezcla con conceptos como valores, misión o clima, que le confieren ligereza y menor alcance, puesto que estos hacen referencia solo a una parte de lo que sería la Cultura de la Empresa o relacionados con ella.

La Cultura no se puede forzar y, en muchos casos, se genera y se redefine de manera informal. Lo más sano para una organización es contar con una Cultura viva y abierta a los cambios, pero lo suficientemente consistente y sólida como para que los cambios se produzcan de forma racional.

Los Valores de la organización

Los Valores, frente a la Cultura, son aquellas convicciones o pilares morales y/o éticos que sustentan la forma de actuar y cohesionan a sus integrantes. Por lo tanto, deben estar bien definidos, entendidos y tener la solidez suficiente para que aguanten los envites que vivirá la empresa en el tiempo. Detectar los Valores clave que definirán la Cultura, implica conocer muy bien lo que se puede esperar de la organización, la salud (en el sentido de implicación, compromiso, identificación) de sus integrantes y la mentalidad de los individuos.

Los Valores son ese núcleo que compone el ADN de la Cultura y definirán la personalidad de la empresa. No todo puede convertirse en un Valor, la credibilidad parte de entender que esos Valores puedan cumplirse, y no por poner más Valores, la empresa va a ser mejor, sino todo lo contrario, planteará dudas sobre la capacidad de cumplimiento de todo lo que “vende”. Idealmente serán cinco/siete Valores  irrompibles que alcanzan a todos los miembros de la organización, cualesquiera que sea su ámbito de actuación.

Misión y Visión, conceptos que invitan a confusión

Unos términos muchas veces confundidos, mal entendidos o vagamente definidos, son la Misión y Visión, elementos con amplio alcance por sí mismos que influirán también en la Cultura global de la empresa.

La Misión es la razón de ser de la empresa y su motivación para existir, apoyándose en conceptos profundos el origen de su creación, su aportación a los clientes y/o la sociedad, su orientación y pretensiones futuras… La Misión marcará el punto de partida de la estrategia empresarial y su posición en el mercado o en su sector.

La Visión recoge las pretensiones a futuro, las metas a largo plazo a alcanzar y, por tanto, deben ser alcanzables, a la vez que inspiradoras para quienes dedicarán sus esfuerzos a lograrlas.

El último escalón es la coherencia

Una vez definidos estos elementos, el paso final es tener la capacidad de actuar en base a ellos, según esas “reglas” establecidas para la organización. La coherencia entre lo que dice y lo que hace la organización, será la clave del éxito o del fracaso como compañía de valor, más allá de empresa que vende para generar un beneficio.

Hoy día, en que la comunicación es abierta, bidireccional y que el usuario (o cliente) tiene voz en lo que concierne a las empresas; por eso, cuidar esta coherencia es prioritario y esencial para aquellas compañías que busquen crear una Cultura pública.

En conclusión…

  • La Cultura define la compañía y cómo será percibida externamente y por sus grupos de interés. Por ejemplo, un rasgo cultural diferencial de una compañía será que destaque por una forma de trabajar que fomente el bienestar de sus empleados por encima de otros criterios de negocio, será una compañía percibida como que “cuida” a su empleado y será una seña de identidad.
  • Los Valores conforman los pilares sobre los que dan personalidad y sustentan la forma de actuar y cohesionar a los integrantes. Por ejemplo, una empresa de alimentación puede tener en sus valores la excelencia en cada producto que hace.
  • La Misión es la motivación y razón de existir de la compañía. Por ejemplo, una empresa farmacéutica tendrá entre sus misiones el contribuir a la salud de las personas.
  • La Visión son las pretensiones y metas alcanzables por la organización. Por ejemplo, una empresa de energías renovables tendrá en su visión protagonizar el cambio energético y ser líderes mundiales en el sector.

Imagen: wp.streetwise.co

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